En la distancia
 
Distancia, qué frío nombre y profundo a la vez, cuánto dolor causa en los corazones de los seres que la sufren... Distancia, tu grandeza es infinita porque aún viviendo en ti sólo son cuerpos vacíos los que se separan, tú eres capaz de unir corazones aún sin tener más medios que un monitor de ordenador. Parece incierto creer que se pueda querer a alguien a quien no puedes abrazar, a alguien con quien no puedes compartir el día a día de tu vida, a alguien a quien no le puedes regalar momentos compartidos... Mas, pensar así es erróneo ya que un abrazo es algo infinitamente hermoso, pero no alcanza a ser tan bello como lo es querer a alguien y ser querido... Compartir el día a día ¿qué implica? Creo que va mucho más allá que ir de un lado para el otro con una persona, creo que supone compartir las alegrías y penas del existir de cada uno, y eso... ¿no se puede hacer aunque haya un mar inmenso de por medio? Y al compartir esas emociones, ¿no compartimos acaso momentos en los que permanecemos delante de una pantalla escribiendo lo que nos dicta el corazón? Creo que eso es lo más grande porque no hay nada más infinito que compartir sentimientos, estén donde estén las personas capaces de sentirlos. La vida nos enseña a valorar esas pequeñas cosas que nos unen a los demás, nos enseña a dejar a un lado los prejuicios y miedos, nos enseña a confiar en un corazón sin rostro. La amistad es quizás el más hermoso de los sentimientos, el mayor de los tesoros y no hay que mirar el punto en el que se encuentra ese tesoro dentro de un mapa, sino guiarnos por el más claro de los mapas: el corazón. Es hermoso saber que en algún rincón del mundo hay alguien que piensa en ti, alguien que te valora y te quiere por lo que eres... Alguien capaz de leer tu corazón con la misma facilidad con la que lee un libro, alguien que ha escogido vivir en tu alma porque ha sido capaz de entrar en ella aún siendo víctima de la distancia... En la distancia pueden florecer las más entrañables amistades, sin más alimento que el cariño, la lealtad y la comprensión, sin más anhelo que el de un abrazo soñado por nuestro propio corazón. Estas amistades requieren fortaleza, voluntad y confianza porque son quizás las más difíciles de cultivar, mas sin duda son también las de los frutos más dulces y flores más bellas... Merece la pena intentar encontrar la amistad no sólo en las personas que nos rodean, merece la pena empeñar el corazón en una causa tan infinitamente hermosa, merece la pena dejar que sea nuestra alma la que construya los cimientos de la amistad... El miedo a perder, siempre estará con nosotros aunque no seamos víctimas de la distancia, así que no perdemos nada por luchar contra él y, sin embargo, ganamos mucho si lo logramos vencer. En la distancia yo he conseguido cultivar una amistad de las que ya casi ni se oye hablar, una amistad verdadera libre de hipocresía. He sido capaz de dejar que mi cuerpo y mi corazón se separaran, he sido capaz de dejar que mi alma atravesara el mar inmenso para querer a alguien; yo he sido capaz de vencer todo miedo y me siento una persona inmensamente afortunada por haber encontrado en la distancia una amistad tan especial. Ojalá cada persona de este mundo pudiera sentir este sentimiento tan profundo y bello, ojalá todas las personas fueran capaces de entregar el corazón sin pensar en la separación existente entre ese corazón y el destinatario... Puedo decir sin dudarlo ni un instante que en Navarra tengo una amistad verdadera que cultivaré cada día de mi vida, porque aún en la distancia me ha brindado apoyo, cariño y lealtad. “Nunca subestimes la vida de tu corazón, no es tu razón la que lleva las riendas, sino que tu alma tiene vida propia y te está pidiendo a gritos que la dejes vivir... Lucha por conseguir aquello que te haga sentir los sentimientos en toda su plenitud. “