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llamaron Air, de aire; Ángel de ángel claro está; y Happy Illusion: Feliz
ilusión. A Aircangel Happy Illusion lo hallaron lloriqueando en las bodegas
del mayor avión de línea conocido el Airbus A 7000. Obviamente, alguna
madre embarazada y solitaria lo debió parir durante el transcurso de las
horas que la aeronave empleaba en dar la vuelta al mundo sin repostajes.
Y aunque buscaron y dieron con su posible madre entre los más de siete
mil pasajeros que componían el vuelo, cuando la hallaron días después,
su cuerpo ya era una especie de pasta en emulsión que flotaba en las veredas
del Támesis. Aircangel Happy Ilusion fue adoptado con cariño e ilusión
por la tripulación del Airbus y creció a caballo entre múltiples aeropuertos
de todo el mundo tales como: Barajas, Jhon fitzgerald Kennedy, Gatwik
, Orly, Santiago de Chile, Xinhua, Ezeiza Ministro Pistarini, Ciudad de
México, Jorge Chávez etc… Confinado siempre en la división de carga del
avión donde tenía una pequeña sección donde habitaba, pronto, desde muy
pequeño, encontró su lugar en el avión. Todo comenzó una tarde, mañana
o anochecer a la vez; puesto que el avión se desplazaba a una velocidad
tal que cubría en apenas veinticuatro horas tres vueltas completas a la
tierra; realizando escalas puntuales de apenas un cuarto de hora de demora
en cada aeropuerto. Ya que todo se realizaba con una precisión y velocidad
asombrosa, digna de esos tiempos futuribles. El caso es que el avión disponía
de un gran salón interior de conciertos decorado con revestimientos de
raso en rojo y una hermosa araña central de la cual pendían más de dos
millones de lágrimas que relucían con el brillo y la transparencia de
cristalinos fragmentos de hielo. Aquel día la estrella era “Luciano Tabanetti”
un violinista italiano que deleitaba al personal. Alzado en el centro
del escenario, mientras el público se daba el gusto de consumir una opípara
cena con un menú delicioso, compuesto de extinto esturión del Mar Negro,
recuperado solo gracias a los milagros de la nueva criogenética, Luciano
Tabanetti tocó sin apenas descanso durante las cuatro horas que duró la
velada y cuando se dispuso a finalizar, observó, que un chico menudo de
pelo oscuro, ojos negros y profundos, y brazos tan delgaditos y planos
como fetuchinis, sentado en una silla junto a una columna no le quitaba
el ojo de encima. De modo que, decidido a amenizar la velada de una forma
original, quiso hacer un poco la gracia del momento y haciéndose el bueno
invitó al chico a que tomara el violín y tratara de tocar. Y dicen, los
que lo presenciaron aquella noche, que en el momento en que Aircangel
Happy Ilusion entró en contacto con el violín experimentó una enorme sacudida;
algo similar a un gran espasmo o calambre, que por momentos provocó que
la gente se riera a carcajadas y que a su vez Luciano Tabanetti se sonrojara
de complacencia con su divertida ocurrencia. Pero a continuación, y anticipándose
a que Luciano tuviera ocasión de entretenerse impartiendo una clase sobre
cómo se había de colocar el violín para tocarlo, el muchacho ya lo había
situado con toda precisión entre el hombro y la barbilla; y mucho antes
de que asimismo le enseñara a situar el arco sobre las cuerdas este ya
arrancaba unas primeras notas que dejaron en un silencio de pasmo abrumador
el inmenso salón. Las notas que Aircangel Happy Ilusion obtenía del violín
de Luciano Tabanetti eran, aparte de desconocidas, de un sublime preciosismo
y delicadeza tales que a Luciano Tabanetti se le escapó de la boca el
cigarrillo que acababa de encender. Resultaron ser unas notas que fluían
por si solas e imprimían una melodía de una belleza y delicadeza nunca
escuchada por nadie con anterioridad. Aircangel prosiguió en su estado
de gracia durante casi un cuarto de hora, y cuando terminó el aplauso
fue tan apabullante que Luciano Tabanetti supo de antemano que, debido
a su estupidez, acababa de perder el empleo. Enseguida viajar en el Airbus
A 7000 en que Aircangel Happy Ilusion tocaba se convirtió en un acontecimiento
vedado solo a personalidades, millonarios y grandes empresarios de todo
el mundo; quienes, después de escuchar su música salían no solo fascinados
sino curiosamente transformados en mejores personas. La música de Aircangel
llegó ha hacerse tan célebre que en seguida las grandes multinacionales
discográficas se pelearon por obtener sus derechos de patente y obtener
su música grabada en Cd´S. La gran sorpresa fue que Aircangel no pareció
demostrar el menor interés ni en grabar ni en ganar dinero, ya que como
el mismo aseguró a sus viejos paternos de la compañía, con estar como
estaba ya era enormemente feliz. De modo que fueron ellos mismos, la gente
de la compañía, los que acabaron por convencerlo de que grabar su música
sería beneficioso, no sólo para él, sino para la humanidad. Aircangel
accedió pero con una sola condición: No saldría a grabar a ningún estudio
que estuviera fuera del avión y por tanto la grabación debería realizarse
al completo y en directo en el interior del avión. Y así fue. No obstante,
cuando se hubo completado dicha grabación, los técnicos de sonido comprobaron
estupefactos que sus instrumentos grabadores no habían recogido un solo
registro musical. Asombrados, al día siguiente hicieron repetir la función
y obtuvieron idénticos resultados. Llegaron a la conclusión de que la
música de Aircangel ciertamente existía, pero era como si tuviera lugar
en un plano diferente y perceptible sólo para el sofisticado oído humano
pero no así para los instrumentos de grabación que pese a sus múltiples
avances, todavía estaban por detrás de la naturaleza. La vida de Aircangel
continuó algo más relajada, puesto que a una gran mayoría de personalidades
no les sentó bien eso de que les variaran su temperamento, aunque fuera
para bien, y quizá sobresaltados, lo dejaron un poco de lado. Aircangel
contrajo matrimonio con Moniquita una bella mejicana que se topó en su
camino a los vestuarios y lo encandiló con su mirada dulce y serena. El
enlace tuvo lugar, como no, en el avión. Y de ese enlace salieron al mundo
Air Fast Gonzalez y Bell Fast Gonzalez chico y chica respectivamente.
Cierto día comunicaron a Aircangel una noticia que lo entristeció y deprimió
por completo: El Airbus A 7000 era ya un avión viejo e iba a realizar
sus últimas tres vueltas a la tierra. Se encerró en su habitación y se
negó a salir de ella en todo el viaje. Entonces sucedió lo inimaginable.
Durante el trayecto de su penúltima vuelta a la tierra el Airbus A 7000
sufrió una avería eléctrica irreparable en sus enormes motores, y por
primera vez en más de cincuenta años el que era considerado el avión más
seguro del mundo, quedó fuera de control, volando a una altura de catorce
mil metros y descendiendo hacia un accidente irreversible. Tan sólo había
paracaídas disponibles para apenas trescientos hombres de los siete mil
que componían el pasaje. Realmente todo estaba perdido cuando, surgiendo
de entre una multitud que corría enfebrecida por el pánico, y portando
el violín entre sus manos, allí mismo, en el corazón del avión, el mismo
centro del salón, se situó Aircangel Happy Ilusion y comenzó a tocar una
dulce y a la vez misteriosa melodía. Los hombres, fascinados, fueron calmándose
y dejaron de gritar. Y al tiempo la melodía creció en intensidad; y en
breves instantes el salón entero estuvo repleto con siete mil almas que
escuchaban en silencio el violín de Aircangel y las notas que despedía
aquel instrumento maravilloso fluían por sí solas e iban poco a poco,
condensándose in crescendo y envolviendo a la gente hasta conformar un
solo magnífico, genial; que se convirtió en un remolino de viento y que
provocó que muchos alzaran sus ojos al techo del aparato; a continuación,
el sonido que emitió fue como un tañido musical y moderado y moderado
y moderato cantabile… Todos los pasajeros y la tripulación, hasta el comandante,
cayeron en un sueño profundo y para cuando despertaron el avión reposaba
cómodamente en medio de una playa tropical. El comandante y la tripulación
fueron los primeros en salir y allá, a lo lejos y bajo una sombrilla,
contemplaron perplejos perfilarse el ligero cuerpecillo de Aircangel Happy
ilusion; aunque más que nada su asombro fue debido a que por primera vez
en su vida había sido capaz de salir del avióne salir del avión… |