El sueño de Vicente Bernabé
El jueves once de marzo del año dos mil cuatro, igual que cualquier mañana de un jueves durante quince años, a eso de las siete treinta, el señor Vicente Bernabé tomó en la estación de Vicálvaro el tren de cercanías que lo conduciría hasta la localidad donde trabajaba. Pero ese día no llegó a su destino; o más bien sí. Ya que doce minutos después y justo segundos antes de descender los peldaños en la estación del Pozo de Vallecas, el vagón en que se encontraba, tercero de los seis que componían el convoy, estalló con violencia.
Sucedieron dos, tal vez tres segundos, poco más; pero cuando todo hubo terminado, de forma inexplicable, el único o lo único que aún sobrevivía en pie a la brutal deflagración era él.
Luego vino el caos. La policía, los bomberos, sanitarios y demás voluntarios. Lo sometieron a un prolongado chequeo. Y nadie, ¡nadie! se supo explicar cómo el señor Bernabé no presentaba un rasguño; es más, era como si no hubiera estado allí o como si una fuerza misteriosa y protectora lo hubiera puesto a salvo del desastre.
Esa misma noche, Vicente Bernabé tuvo un sueño, era un sueño extraño pero a la mañana siguiente se sintió diferente.
Tuvo un sueño y en su vida ya había tenido miles de sueños pero ninguno como aquél. El caso es que soñó que era un cantante y cantaba tan bien como los mismos ángeles. Y así fue como Vicente Bernabé deseó ser cantante.
Lo primero que hizo nada más salir de la cama el viernes doce de marzo fue empezar a balbucear una canción y mientras recorría el trayecto que le separaba del baño continuó cantando; y se metió en la ducha cantando; luego salió y se afeitó cantando, se cepilló y enjuagó los dientes cantando entre dientes; finalmente se vistió y cuando terminó de cantar la canción que estaba cantando empezó otra. Desayunó cantando, luego salió de la casa fue al garaje y tal como solía hacer todos los viernes montó en su bicicleta y se dirigió a la fábrica, solo que ahora lo hizo cantando, y cuando acabó una canción empezó a cantar otra, y eso hacía cantar sin parar cuando de pronto algo le hizo detenerse y se detuvo.
Y aunque al detenerse su instinto le indujo a guardar silencio no fue capaz de dejar de cantar; pero si se detuvo, no fue porque quisiera dejar de cantar sino porque de pronto Vicente Bernabé se dio cuenta de que sólo cantando se sentía acompañado y al tiempo inmensamente feliz, y se dio cuenta también de que algunos de sus amigos más entrañables habían fallecido en el accidente y ya no estarían nunca a su lado; pero sobre todo supo que en el trabajo no le permitirían cantar, tendría que callarse y pasar más de diez horas sin poder hablar y en definitiva sin poder cantar.
Entonces Vicente Bernabé sintió miedo, dio media vuelta y regresó hacia su casa.
Sin embargo cuando Vicente Bernabé llegó a su casa ya se había recuperado del susto y ahora cantaba todavía más resuelto si cabe. Guardó la bicicleta en el garaje cantando, entró en la casa cantando, fue al baño y orinó cantando; luego se hizo la cama cantando, barrió y fregó cantando, y después llamó por teléfono a un amigo quizá su último amigo, y cuando éste le contestó, él le cantó una canción que le pedía si por favor se podía pasar cuanto antes, pues tenía unas cuantas canciones que cantarle con urgencia; y una vez hubo colgado, Vicente Bernabé pensó cantando que ya había terminado satisfactoriamente con su período de prueba y sin embargo no podía dejar de cantar, puesto que aún aspiraba a cantar mucho más correctamente y si dejaba de cantar olvidaría lo cantado y además, se pondría triste.
Cuando el amigo de Vicente Bernabé llegó éste empezaba a estar algo afónico de tanto cantar pero no podía dejar de cantar; y le invitó a sentarse cantando, y cuando ambos estuvieron sentados empezó a cantarle una hermosa canción que decía:
• Querido amigo Juan la vida es una canción y por eso, hoy me he levantado cantando.
• Querido amigo Juan te conozco muy bien y sé que estás preocupado, pero si quieres ser feliz tan sólo habrás de cantar, y si cantar una canción no te consuela sabes que siempre podrás cantar muchísimas más...
Y así estuvieron, cantando y hablando, hablando y cantando durante horas y cuando su amigo le pidió que le narrara el sueño, Bernabé no supo o no fue capaz de cantárselo porque ya ni siquiera lo recordaba y porque un sueño solo es para el que lo sueña y nadie más puede interpretarlo o tan siquiera percibirlo, y aquel sueño le había proporcionado una felicidad tan inmensa, que era imposible de contar o describir y, si alguna vez se contara dejaría de ser un fantástico sueño y pasaría a ser un sueño tan normal como cualquiera, aunque los sueños nunca suelan ser normales.
Y así estuvieron uno cantando y el otro hablando hasta que el amigo tuvo que marcharse.
Luego se hizo de noche y Vicente Bernabé siguió cantando; se puso el pijama cantando, vio una película mientras cantaba y sin dejar de cantar, cantó las páginas del libro que estaba cantando, luego apagó la luz y siguió cantando hasta altas horas de la noche. Y no se durmió sino que siguió cantando o tal vez sí se durmió y soñó cantando.
Al amanecer Vicente Bernabé seguía cantando. Vio salir el sol y cantando pensó: “¡qué bello es el amanecer!”, y cantando pensó: “¡qué hermosa es la vida!”, y se sintió feliz, tan feliz, que cantó cada vez más alto y más alto, haciendo un derroche de energía tal que su respiración se fue acelerando y el pulso y los latidos de su corazón también. Y es que realmente era consciente de ser tan dichoso y sabía que estaba cantando tan maravillosamente bien que se sentía muy agitado y después cansado y luego agotado...
Aquél mismo amanecer Vicente Bernabé continuaba ingresado en estado crítico en el hospital Gregorio Marañón y murió. Y nadie, ni un solo facultativo logró explicarse cómo sin tener una lesión de gravedad pudo fallecer. Pero de hecho, así ocurrió.
Y créanlo así; de esta forma murió Vicente Bernabé. Pero no lo hizo sintiéndose triste, ni solitario, ni tan siquiera perdido o temeroso. Lo hizo siendo un hombre íntegro y feliz y amante de la vida; pero sobre todo, sin dejar en ningún momento de cantar...