| -“Llueve... el agua resbala por la visera
del casco mientras, tirado en el suelo, contemplo con nostalgia el movimiento
de las nubes. Recuerdo el día que vi llover por primera vez, entonces
yo era un crío, y me fascinó como resbalaba el amarillento
líquido por el cristal de la cúpula, hasta caer al suelo,
donde burbujeaba y formaba una letal niebla”.
“Aún no sabía lo peligrosa que podía ser, hasta
pusieron una segunda cúpula para preservar a la ciudad de la ácida
atmósfera terrestre. Siglos de despreocupación medioambiental
han pasado factura, la tierra es un lugar inhóspito, solo sobreviven
algunas plantas gomosas que se consiguieron adaptar a tiempo y ciertos
animales, que mutaron y se alimentan básicamente del ácido
que cae. La ciudad está enclavada en una basta llanura, y es la
capital del imperio. La tierra ya no es un conglomerado de naciones como
antaño, el imperio es único, tras la última guerra
solo quedaron medio millar de ciudades, que se nos adhirieron. Esta ciudad
es enorme en comparación con las demás que hay en el planeta,
pero diminuta si la comparamos con las que se ven en las películas
del apogeo de la tierra.”
“Realmente tenía que ser increíble eso de poder salir
al campo, ver plantas, respirar aire puro. Ahora si quieres salir tienes
que ponerte los trajes espaciales, ya que aquí se vive igual que
en las colonias que tenemos en planetas como Marte, un instante expuesto
a la atmósfera nos mataría.”
“El mayor problema que tenemos es la falta de espacio, las ciudades
están superpobladas, y en la tierra hemos agotado la mayoría
de los recursos naturales, motivo por el que nos hemos expandido hacia
el espacio. Ahora mismo resulta mas barato y fácil montar una estación
en la luna que crear otra ciudad aquí, ya que la mayoría
de los materiales los importamos de los planetas exteriores.”
“Mi familia era de las más afortunadas, en esta ciudad masificada
nuestra vivienda podía considerarse de lujo, unos 30 metros cuadrados
para cuatro personas, así que se podía decir que éramos
de la clase acomodada”.
“Desde joven se me educó para ser militar, a los quince años
ya era sargento de infantería, y a los diecinueve ascendí
a teniente... ahí empezó todo...”
-Enhorabuena, acabáis de salir de la academia, y ya sois teniente,
vais a ser destinado en la unidad de protección de la mina Alharán.
-Es un honor señor, ¿Cuándo comienzo?
-Mañana, id ahora al sector G3 y presentaos ante el oficial al
mando.
“Mi verdadero sueño era pertenecer a la infantería
mecanizada, robots de cinco metros de altura, poderosamente armados y
blindados. Y viajar por el espacio luchando contra otras razas, pero para
llegar ahí antes tenía que pasar por la infantería”.
“El cuartel del sector G3 era un edificio sobrio, austero, las viviendas
eran de unos 3 metros cuadrados, suficientes para una sola persona. Había
estado de visita alguna vez, y lo conocía relativamente bien.”
-¿Dónde vais?- El soldado de la puerta se interpuso en mi
camino.
-Soy teniente, acabo de ser destinado aquí, quiero ver al oficial
al mando.
-Aguardad un momento- Me quedé en la puerta esperando impaciente
mientras el soldado desaparecía por la puerta. Los cañones
automáticos rastreaban la zona, moviéndose la cámara
de un lado hacia otro, uno de estos me apuntaba, debía haberme
considerado una amenaza.
-Podéis pasar- el soldado me indicó con la mano que le siguiera.
Automáticamente el cañón dejó de apuntarme.
“Seguí al soldado por los pasillos hasta que me señaló
una puerta”
-Aquí es, el general os está esperando.
-Gracias.-Me despedí, y acto seguido entré en la habitación,
era un derroche aquel despacho, unos cinco metros cuadrados al menos,
ahí podían vivir de dos a tres personas...- Señor,
se presenta el teniente Rubio
-Ya he sido informado, mañana os incorporáis.
-Si señor.
-Bien, nunca hemos sufrido un ataque en ese punto, pero ya sabéis
que hay facciones rebeldes que intentan destruir nuestros recursos, estad
atento.
-Entendido señor
-Os podéis marchar.
“Mi estancia en el servicio de protección
de la mina fue muy monótono, a los pocos meses solicité
primera línea, son los que van a explorar planetas. Pasan mucho
tiempo en el espacio, por lo que a poca gente le gusta, así que
no tuve problemas para salir de la mina.”
-¿Y tu quien eres?¿Nuevo?¡Eres carne de cañón
chaval!
-Eso intenta demostrármelo – Me encontraba ante un hombre
enorme, para colmo se le adivinaban implantes por doquier. No me había
puesto las insignias, por lo que el soldado no sabía mi graduación.
-Donde vamos no durarás mucho sin implantes- Otro soldado habló
a mi derecha- Vamos al planeta Xorm, hay dos veces la gravedad de la tierra,
así que entrena en el simulador de gravedad artificial para poder
moverte allí.
-¡ja, ja, ja!¡Cuando quieras te demuestro lo poco que vas
a durar, chaval!- Sarca habló, parecía una mole, riendo
señaló una habitación de la nave- ahí hay
un tatami.
-Acepto el reto encantado.-respondí
-¡Vaya!¡Parece que el crío tiene valor! ¡Luego
no vayas llorando a mamá!
“Sarca era bestial, cuando se quitó la chaqueta casi me arrepiento
de mi bravuconería al enfrentarme con él”.
“El combate fue rápido, nada más empezar esquivé
un derechazo, pero la patada me lanzó al otro lado del cuadrilátero,
me levanté con dificultad, jadeando, el soldado se acercó
y me golpeó de nuevo. Fue tan brutal que salí despedido
contra la pared, perdiendo el resuello tras el golpe. La mole caminó
hacia mi, pero antes de que se acercara le lancé una patada al
tobillo, haciendo que perdiera el equilibrio. Aproveché ese instante
para golpearle en el rostro.”
“Casi me rompo la mano, aunque él cayó al suelo, solo
tardó un instante en levantarse de nuevo.”
“Me encontraba extenuado, y el ver que mis golpes no le afectaban
me desalentó. Sarca me miró y esbozó una sonrisa.”
-¡Muy bien chaval!- dijo mientras me tendía la mano- Puede
que sobrevivas algún tiempo.
“La estreché encantado, mientras intentaba no parecer demasiado
afectado por los golpes, aunque me dolía todo el cuerpo”.
-Espero tenerte al lado cuando necesite ayuda... ¿Qué tal
son los mandos por aquí?
-Al parecer viene un capullo de la academia a ocupar la plaza de teniente,
quedó vacante en la última salida. El sargento es duro,
pero dentro de lo que cabe no es malo, posiblemente sea demasiado “militar”,
pero el capitán es un pedazo de cabrón...
-Jeje, espero que el teniente no sea demasiado malo- no podía contenerme
la risa.
-Excepto el capitán los demás están en el campo de
batalla codo con codo con nosotros, no les conviene llevarse mal con quienes
les pueden salvar la vida. Soy Sarca, ¿cómo te llamas y
a que sección vas destinado?
-Me llamo Armando Rubio, vengo a esta sección.
-No nos falta ningún soldado...- Sarca se puso lívido al
comprender.
-Ya, soy el capullo de academia- Dije sonriendo- y sigo esperando tenerte
a mi lado Sarca.
- Lo siento, no sabía...
-No te preocupes, acepto las críticas, pero prefiero que me las
digan cuando me conocen. ¿A que hora se come aquí?- cambié
de tema para quitar hierro al asunto.
“El capitán era un capullo de verdad, muy
distante, solo se relacionaba con el personal de la nave, ignorando sistemáticamente
a sus hombres. La entrevista fue fría, me di cuenta que no podía
contar con él para nada.”
“Tras la entrevista regresé con la tropa, esta vez con el
uniforme completo”.
-Tenías razón Sarca, el capitán es un verdadero cretino.-
El comedor de tropa estaba atestado, decidí comer con mis hombres,
es una costumbre que adopté desde mi primer ascenso, así
estoy más en contacto con sus problemas y con el trabajo que realizan.
-Vaya, es posible que me equivocara con lo del capullo de academia- me
respondió.
-No te precipites, aún no sabes si lo puedo ser, por cierto, después
de la comida tenemos una reunión.
“La comida era una pasta verde, que no sabía demasiado mal,
aunque era un poco desagradable a la vista”.
-¿La comida es siempre así?
-Casi siempre – Respondió David – pero puede ser aún
peor, ya lo verás cuando llevemos un par de meses un algún
planeta.
-Nos hemos reunido por que hay cambio de planes.
-¿Qué cambio de planes?
-Nos acaban de cambiar el destino, vamos a la estrella A765921, al tercer
planeta, fueron originales en ponerle nombre y lo llamaron la roca, jeje.
-Por todos los quarks, eso está a mil años luz de aquí,
tardaremos más de 10 años en llegar...
-Están investigando una nueva técnica, con ella doblan el
espacio-tiempo hasta límites insospechados, parece ser que tardaremos
solo un mes en llegar. El caso es que se ha perdido contacto con una nave
que fue allí e instaló una pequeña base, con unos
200 hombres, mirad.
“Ante ellos apareció el holograma de un planeta que giraba
lentamente”
-Estos son los datos que tenemos de la roca, la gravedad es una vez y
media la de la tierra, y la atmósfera contiene poco oxígeno,
la misión anterior llevaba una depuradora de aire, nosotros bajaremos
dos más. No sabemos lo que nos encontraremos allí, así
que la infantería pesada también bajará para cubrirnos.
-¡Vaya! ¡Ni que ahora necesitáramos niñeras!
– replicó john crujiéndose los nudillos .
-Nunca se sabe lo que podemos encontrar allí, me ha costado Dios
y ayuda convencer al capitán, puede que lleguemos y solo sea un
transmisor roto, pero también puede ser algo más grave.
Creo que en estos casos nunca se es demasiado precavido.
-Bien, si el teniente ya ha acabado tenéis dos horas para prepararlo
todo antes de la suspensión.- dijo el sargento a la tropa.
-¿Vamos a ir en suspensión para un mes de viaje?- preguntó
Michael.
-Esta técnica que van a experimentar es potencialmente peligrosa
para el cuerpo humano, se han mejorado los escudos, y los hibernadores
han sido recubiertos de plomo y otras sustancias para evitarnos posibles
lesiones por la radiación. Si no tenéis más preguntas
iros y preparaos para el viaje.
-¡Sarca!
-¡Dime!
-¿Qué se siente cuando te hibernan? – pregunté
-¿Nunca lo has hecho?, no te preocupes, no se siente nada especial,
solo unas náuseas al volver. Si me disculpas voy a prepararme.
-Vale, hasta luego.
“La hibernación fue bastante peor de lo
que Sarca me había dicho, hasta que me dormí pasé
un frío horroroso, pero lo peor fue la el despertar, vomité
todo lo que llevaba en el estómago y mucho más, y estuve
dos días con dolores y mareos en todo el cuerpo.”
-¡Dios!, Esto es mucho peor de lo que me contaste Sarca.
-jajaja, no te preocupes, te acostumbrarás, eso siempre pasa en
el primer viaje.
-Bueno, mañana bajaremos a la roca, así que hoy entrenamiento
en la sala de gravedad artificial, ¡Vamos!
“El ejercicio a 2 g es extenuante, mover un brazo supone un esfuerzo
increíble, y más después de estar acostumbrado a
gravedad cero, aún así conseguí correr un poco tras
habituarme. Mis hombres eran una pasada, corrían, saltaban, y hasta
se ponían peso para andar.”
“Acabé agarrotado entero, y eso que había hecho poco
más que andar, mientras mis hombres estaban en su salsa.”
-Deberías hacerte algún implante, al menos en los músculos
mayores.
-Me siento orgulloso de ser completamente humano, creo que puedo conseguir
todo lo que me proponga, solo me falta entrenamiento- respondí
-ya, pero nos pones en peligro a todos con tu actitud, yo me lo pensaría,
este no es el planeta con más gravedad en el que vamos a estar,
en andy27 estuvimos a 3,2 g, y hasta a nosotros nos costaba movernos-
me dijo Sarca.
-No os preocupéis, en poco tiempo solucionaré este problema-
Respondí- es que esto no me lo esperaba así, lo siento,
vamos a preparar el armamento de mañana y a comprobar los trajes.
“en principio tendríamos que usar trajes aislantes, ya que
la atmósfera del planeta no podíamos respirarla, con los
tres generadores al máximo esperábamos depurarla en uno
o dos años”.
-¿Tenéis la carga de oxígeno correcta?- Cuando todos
contestaron afirmativamente proseguí- Comprobad las armas, que
tengan la carga de plasma al máximo- mientras la comprobaban saqué
una escopeta recortada que tenía y la coloqué en la espalda
de mi traje...
-¡Menuda antigüedad! ¿Aún dispara?- las risas
de john resonaron en toda la estancia.¿De que museo la has robado?
-Esta viene de mis antepasados, siempre la llevo conmigo, me da suerte...
-A ver si el peso extra no va a permitir que te muevas- Rió Sarca
-Espero que no pase eso. Voy a hablar con el capitán a ver como
va a ser el descenso mañana.
“El capitán se hallaba reunido con el resto de los oficiales
cuando llegué”.
-Armando, llegas tarde- dijo con un tono que no me gustó nada-
¡Siéntate!
-Estaba preparando el...
-¡No me importan tus explicaciones!¡Calla y siéntate!-
hizo una mueca de desprecio cuando me senté y prosiguió.
-Armando, tu indicativo será exploracion1, vas a ser el primero
en bajar, cuando hayas asegurado la zona bajará la infantería
pesada, y después el resto.
-¡No lo puedo creer!¿Para que está entonces la infantería
pesada? ¡Deberían bajar ellos para abrirnos el camino!
-Ni se te ocurra volver a discutir mis órdenes- el tono bajo y
amenazador que empleó no me gustó nada- Bajarás con
tu escuadrón como se te ha ordenado, comprobaréis el estado
de las instalaciones, si podéis las repararéis, e instalaras
un campo de seguridad alrededor del perímetro. Una vez realizadas
estas tareas informarás para que baje la infantería pesada
y otro escuadrón.
-Al menos habrá información actualizada- La voz me salió
a duras penas de lo fuertemente apretadas que tenía las mandíbulas.
Sentía la cólera bullir en mi interior, pugnando por salir.
-Si, el satélite y la nave de exploración han estado recogiendo
datos las últimas 48 horas. Puedes retirarte- Con un ademán
despectivo me despidió.
“Me alegré mucho de alejarme de aquella sala, esto apestaba.
Me dirigí inmediatamente hacia la sala de cartografía.”
-Sargento Iañez, Sarca, venid inmediatamente a la sala de mapas.
“El ruido de la estática sonó al recibir la respuesta
afirmativa de ambos por el intercomunicador.”
-Deberías implantarte un transmisor, nos vuelves locos cada vez
que nos llamas con ese trasto- Replicó Sarca por el intercomunicador.-Ahora
mismo voy.
El primero en llegar fue el Sargento - ¿Qué ocurre?
-Espera que llegue Sarca y os lo explico.
-¿No te basta conmigo para planear lo de mañana? Ese soldado
no es mas que un descerebrado musculoso.
-Para empezar es el líder natural de la tropa, el que contemos
con su opinión influirá positivamente en la moral de los
soldados.
-¡Pero si esto va a consistir en bajar un amplificador y una antena
y largarnos!
-Realmente espero que sea así, pero lo dudo, al parecer no se aprecia
en las imágenes del satélite que la antena esté rota,
ni actividad de ningún tipo.
-¿Qué querías Armando?- Sarca acababa de llegar.
-Si, bien, ya que estamos todos os explico. Mañana vamos al planeta,
y mientras nosotros arriesgamos el trasero allí abajo, el capitán
ha decidido que la infantería pesada no es necesaria, así
que bajamos nosotros solos.
-¿Y eso?- el sargento estaba sorprendido-¿Y para qué
está entonces la infantería pesada?
-Realmente no lo sé, parece que no le caigo demasiado bien a nuestro
capitán.
-¡Mejor!-Saltó Sarca- No me gusta que me traten como a un
crío, haya lo que haya ahí abajo no podrá con esto-
Mostró un enorme bíceps (implantado).
-Igual no hay nada, mirad... ¡Mapa!- un holograma del planeta apareció
ante ellos- ¡Sector 738, área 21!- Apareció la zona,
se veían dos edificios rodeados por una valla.- Esto son las últimas
imágenes. La de la izquierda es la depuradora, al parecer aún
está funcionando. ¡Ampliar campamento!- una imagen en primer
plano del edificio de la derecha sustituyó a la anterior.
“No se consigue ver bien desde este ángulo, pero parece que
ha sufrido un ataque, aunque es imposible comprobarlo desde aquí.
Por ese motivo vamos a hacer los preparativos como si quisiéramos
asaltar el complejo.”
“Vosotros iréis en la segunda nave, una vez desembarquéis
os separaréis. Se os dejará en este punto, al norte, tú
Sarca reconocerás esa zona mientras el sargento avanza hacia el
complejo.”
“Nosotros desembarcaremos al sur, dejaré unos hombres para
que reconozcan esa zona, y avanzaré hasta encontrarme con el sargento.”
“Descenderemos con fusiles de plasma y traje blindado”.
Los trajes blindados pesaban cerca de 250 Kg., eran movidos por servomotores
en todas las articulaciones, así el ocupante del traje casi no
tenía que esforzarse al moverse. En planetas con tres o cuatro
veces la gravedad de la tierra se movían sin dificultad cargando
cañones de plasma que pesaban casi como un hombre adulto.
-¿Alguna sugerencia? – pregunté.
-¿Qué accesos hay desde tierra?- Preguntó Sarca.
-¡Accesos!- El holograma se dividió en tres- El complejo
está en una llanura, a la que se puede acceder pro unos desfiladeros,
hemos observado extrañas estructuras cristalinas en este y este,
iremos a investigar una vez hayamos asegurado el perímetro.
“Si no tenéis ninguna otra pregunta nos vamos. A las seis
salimos mañana, así que id preparando los trajes. Sarca,
si no te importa acompáñame y me enseñas como se
usa el traje, es muy distinto del que usé en la academia.”
-¿No lo has usado nunca?- preguntó sorprendido
-Ya te digo, en la academia usamos unos, pero eran modelos bastante más
antiguos.
-Es que aquí siempre llevamos la última tecnología.
Sígueme.
-¡Sois la escoria del ejército!¡Si
por mí fuera os ibais todos a la calle! ¡Ahora vais a bajar
a la roca a ganaros el sueldo ese que no os merecéis .
“El que así nos hablaba era el capitán, ante él
estaba formado mi escuadrón, no había hombre que le mirara
sin odio...”
-¡Traje, directo con Sarca!
Una voz femenina y sensual respondió.-“Canal privado activado”.-sonreí,
seguro que ayer el soldado configuró el ordenador del traje para
darme una sorpresa.
-Sarca deja de apretar tanto los dientes, que te vas a romper la mandíbula
y te vas a tener que quedar aquí con el capitán, jejeje,
ignórale, es un cretino.
-¡Alférez! ¡ven aquí de inmediato!- El tono
de voz del capitán no dejaba lugar a dudas, me había escuchado-
¡Esa bromita sobre mi persona os va a salir cara!
-¿Cómo me habéis escuchado? Según la orden
E-456/23 está prohibido escuchar conversaciones privadas. Sabed
que pienso denunciaros a nuestro regreso, ya que si lo habéis escuchado
es por que lleváis implantado un scanner x-2544, que hace años
está prohibido.
-Para eso tendrás que sobrevivir a la roca y al viaje de vuelta-
Siseó, acercándose tanto que me llegó su repugnante
aliento, mezcla de alcohol y una bebida extraterrestre llamada croba.
-¡Como os volváis a acercar a mí os mato!- le dije
mientras le separaba de un empellón.
-jajaja... tú no tienes agallas para eso niñato... ¡iros!
La ira bullía en mi interior cuando ordené a mis hombres
que fuesen a las naves. En el hangar se encontraban las dos naves que
nos bajarían al planeta.
-Piloto, ya puede bajar las barras de protección- dije cuando todos
mis hombre se habían sentado. En mi nave estaríamos unos
cuarenta.- Cerrad las viseras- Uno de los soldados soltó una carcajada.
-No te pongas nervioso, esto es simple rutina- Me dijo Marcos
Las barras de protección bajaron, sujetándonos por los hombros,
un leve clic indicó que ya se había cerrado el seguro. Los
nervios atenazaron mi estómago cuando escuché la voz del
piloto...
-Preparados para desenganche en 5..., 4...
-¡Señoras y señores!-La voz jocosa de Marcos se escuchó
en el intercomunicador.- ¡La atracción del día....
-3..., 2....
-...Será...
-1..., ¡Sueltos!
-¡Caída al infierno!¡jajaja!...
De pronto caímos, mi estómago quería salirse de su
sitio. Tal era la velocidad de caída que solo gracias a las barras
de protección no salimos despedidos hacia el techo de la nave.
La aceleración fue brutal, en ninguna de las prácticas había
sido tan exagerado, pero esto era una misión real, se supone que
en menos de un minuto debíamos llegar al suelo. Un instante después
sentimos un frenazo muy brusco y un pequeño golpe.
-¡Treinta segundos para salir y formar!- Las barras se levantaron
y los hombres salieron corriendo por el portón de carga.
“Todo lo que pueda una persona imaginar sobre estar en un planeta
con mas gravedad no tiene nada que ver con la realidad, te pesa todo,
hasta los párpados, el pelo. El hecho de dar un paso cuesta horrores,
incluso con el traje es muy difícil.
“Salí mucho mas despacio que los demás, mientras el
piloto me metía prisa. En cuanto salí cerró el portón
y la nave despegó. Su misión ahora era subir a la nave y
esperar allí nuevas órdenes.
“Habíamos desembarcado a unos trescientos metros del complejo,
todos los hombres se hallaban formados frente a mí en cuatro filas.
-Marcos, coge tu fila y explora la zona, pon sensores de movimiento en
un radio de un kilómetro.
-¡Recibido! ¡Vamos maricas, que tenemos trabajo que hacer!
“Mientras observaba como se alejaba el pelotón iba notando
que mi cuerpo empezaba a adaptarse a la gravedad. Tras de mí estaba
el complejo. Era grande, y la depuradora aún más . Aquí
iban a construir una ciudad para extraer iridio, un material que se encontraba
en abundancia en el subsuelo del planeta.”
“La atmósfera era ácido clorhídrico puro, por
eso el edificio estaba recubierto con un material especial. En la puerta
del hangar del complejo se apreciaba un gran agujero.”
-¡Desplegaos!- Les dije a mis hombres, indicándoles que se
pusieran en línea- Andad con mucho cuidado- Esta última
advertencia estaba de más, ya que tenían la suficiente experiencia
como para no tomarse esto a la ligera.
- Jonny, coge tu pelotón y cubre el flanco derecho.
“Cuando se separaron empezamos a avanzar. Soplaba una leve brisa,
que casi no era capaz de levantar el polvo del suelo. Este era irregular,
con muchos pequeños montículos cubiertos de arena.”
-¡Señor, mirad!- La voz de Jiménez a mi izquierda
interrumpió mis cavilaciones.
“Me acerqué y miré el sitio que me estaba señalando,
al parecer le había dado una patada sin querer a un pequeño
montículo, y resultaba ser una pierna, aún enfundada en
el traje, perfectamente sellada.”
“Era un traje civil de última generación, al igual
que los nuestros tienen micro robots capaces de reparar casi instantáneamente
cualquier rotura, incluso si el traje se partía en dos sellaban
ambas partes inmediatamente, intentando preservar la vida del ocupante.”
“Miré a mi alrededor, había cientos de pequeños
montículos, me acerqué a uno y le empujé con el pie,
salió un cuerpo, seccionado en dos.”
-¿Qué ha podido hacer algo así?- Escuché a
mi derecha.
-La lucha debe haber sido dura, cuando limpiemos el complejo buscaremos
cadáveres de los atacantes- repliqué como toda respuesta.
“Estábamos junto a la entrada del complejo cuando nos alcanzó
el sargento.”
-Todo limpio señor ¿habéis visto...?
-Afirmativo, entremos y veamos que nuevas sorpresas nos encontramos dentro.
“Si por fuera era grande desde dentro parecía más
aún, los pasillos, las puertas, todo estaba construido para que
pudiera pasar la infantería pesada, así que medían
unos seis metros de altura y tres o cuatro de ancho. El motivo de esta
peculiar construcción es que este tipo de bases a veces eran atacadas
por piratas, y para reconquistarlas se utilizaban métodos contundentes.”
-Base roca llamando a nave almirante.
-Adelante.
-Informe sobre exploración del perímetro. Enemigos encontrados
cero, cadáveres hallados 128 en el exterior, desmembrados y envueltos
en sus trajes, son los restos de la lucha. En el interior del complejo
no hemos encontrado ningún superviviente, ni ningún cadáver,
posiblemente hayan sido disueltos por la atmósfera. En la puerta
del hangar hay un agujero de tres por cuatro metros, el metal parece cortado,
pese a tener un grosor de 70 cm. A nuestra llegada las contraventanas
se hallaban abiertas, no queda ningún cristal en todas las ventanas
del complejo. Un análisis de los restos indica que fueron disueltos.
“Por todo el complejo se han encontrado montones de mineral, según
los análisis parece que se trata de silicio”.
“Se han puesto sensores de movimiento y cañones de plasma
automáticos por todo el perímetro, la lectura de los sensores
de movimiento da negativo por ahora.”
“La zona está asegurada”.
-Bien, recibido, en breve bajarán naves con técnicos para
reparar la estación, aguarden ahí.
“Me sentía agotado, el peso de mi cuerpo hacía difícil
hasta la respiración, tenía todos los músculos agarrotados,
menos mal que el traje andaba casi solo (Hace falta el movimiento muscular
para que se activen los sensores).”
“Al poco rato vimos caer las naves, una bola de fuego que bajaba
del firmamento a una velocidad endiablada. Se posaron bruscamente en la
superficie y abrieron las bodegas. Una veintena de robots de la infantería
pesada bajaron. Aún me impresiona verlos, con sus cinco metros
de altura.”
“Tras ellos salieron los técnicos, unos quince, acompañados
de una treintena de robots autónomos”.
“Parecía milagroso lo rápido que repararon, limpiaron
y volvieron a hacer habitable la base, en un par de horas estábamos
dentro sin el traje. La depuradora llevaba trabajando un buen rato a marchas
forzadas limpiando el aire del interior, mientras los robots eliminaban
todo rastro de ácido de las paredes y el suelo.”
-Base roca llamando a base almirante
-Adelante.
-Ya está habitable el complejo.
-En breve bajará su capitán- la idea de ver al inútil
ese me mosqueaba, a ver que nos mandaba ahora.
-¡Que alegría!¡Ya me siento más segura!- la
sarcástica voz de Elisa sonó de fondo.
-Teniente, los dormitorios del doce al setenta son suyos, descansen, que
esta noche tienen guardia- la desagradable voz del capitán resonó
por el intercomunicador- corto.
“Agradecí enormemente que se nos permitiera descansar, notaba
el cuerpo agarrotado, desde que me quité el traje cada movimiento
era un suplicio”.
-¿Qué tal llevas la gravedad?- me preguntó Sarca.
-Fatal, estoy por cortarme las uñas para poder levantar los brazos...
-jajaja, descansa y come algo, esta noche te encontrarás mejor..
-Eso espero, si pasa algo llámame.
“Dormí varias horas, pero me levanté
cansado, aunque noté que ya me costaba algo menos moverme.”
-El capitán bajó al poco de acostarte- me dijo Jonny- preguntó
por ti, y al decirle que estabas descansando ladró un poco y dijo
que fueses a hablar con él cuando te levantaras.
-Vale, gracias Jonny.
“Los pasillos del complejo estaban llenos de soldados,
era un edificio acondicionado para unas doscientas personas, y en este
momento duplicaríamos con facilidad ese número. Me dirigí
desde los dormitorios hasta la sala de mando.”
“Allí estaba el capitán tomando café y hablando
con los oficiales de las naves de desembarco. Eso me crispó los
nervios, no debían estar aquí, sino en la nave almirante
por si éramos atacados poder bajar a sacarnos de aquí”.
-¿Queríais algo capitán?
-Esta noche tenéis servicio, que haya tres patrullas de cuatro
hombres en el perímetro toda la noche.
-Entendido. Con el debido respeto, ¿No deberían estar las
naves de asalto en la nave almirante?
-¡Eso no es asunto tuyo! Vete ahora mismo y cumple mis órdenes.
“Echaba humo cuando salí de la sala de mando,
ese cretino..., estaba tan enfadado que no me di cuenta que había
llegado a la sección donde estaba mi unidad hasta que tropecé
con el sargento.”
-Esta noche tenemos servicio.
-Ya, están preparados los turnos.
-Bien, gracias
“Esa tarde disfruté de uno de los atardeceres más
impresionantes que hubiera visto jamás, los dos anillos que rodeaban
el planeta brillaban en colores púrpura y añil, mientras
las pocas nubes tomaban un color esmeralda y la más pequeña
de las dos estrellas del sistema terminaba de ocultarse tras los montes
del horizonte.”
-¡Señor, movimiento!- hacía unas
horas que había anochecido cuando Miguel me avisó.
“Fui corriendo al centro de mando, en las pantallas se observaban
los datos que enviaban los sensores de movimiento.”
-¿Qué pasa?
-Los sensores indican movimiento por todos lados.
-¿Y las patrullas?
-No han visto nada.
-¿Y los cañones?
-Negativo sus sensores no han descubierto nada hostil.
-¿Podría ser cosa del viento?
-Negativo, son formas sólidas, grandes, mayores que una persona.
-Que se acerque la patrulla uno, las otras dos que la cubran.
-Recibido- respondieron las patrullas.
“En las pantallas se observaba como los puntos luminosos correspondientes
a los componentes de la patrulla uno se acercaban a la zona en que se
apreciaba movimiento... de pronto quietud total, solo se apreciaba el
movimiento de las patrullas.”
-Tened cuidado, de pronto ha dejado de haber movimiento, puede ser que
se hayan escondido.
-¡Señor!¡Deberíais ver esto, este desfiladero
es... alucinante!
-¡No salgáis del perímetro protegido por los cañones!
-Roger, Miquel, cubridme... ¡Señor!¿Os llegan las
imágenes?- la voz de Alberto llegaba muy distorsionada.
-Negativo, apenas si me llega la voz...
-Esto es... –El ruido de la estática apagó por completo
el sonido de la voz, en el panel se veía como la patrulla atravesaba
el perímetro y se introducía en el valle.
-¡Patrulla uno retroceda, es una orden!- Silencio, y seguían
avanzando. No debían haberme escuchado. A su alrededor empezó
a apreciarse movimiento- Patrullas dos y tres, ¿los veis?
-Negativo ¿entramos en el valle?
-¡NO!- las luces del panel que rodeaban a la patrulla se abalanzaron
sobre esta, que hizo un conato de retroceder.
-¡Maldición!- el panel se había vuelto oscuro tan
rápido como se había iluminado.
-Monta otras dos patrullas más, ordénales que se tengan
en todo momento en el campo visual de las demás.-El sargento asintió
y se fue a cumplir lo ordenado.
-¿Hay movimiento?- El operador movió la cabeza en sentido
negativo- podemos darles por desaparecidos.
“El resto de la noche transcurrió sin más sobresaltos.”
-¡Eres un jodido inútil!¡Hemos perdido
cuatro hombres!¡Y todo por tu incompetencia!¡Y ni siquiera
sabemos quien o qué les atacó!. Organiza un equipo de rescate
y exploración. Utiliza cuatro robots de la infantería pesada.
-El capitán era odioso, no me dejó replicarle cuando ya
me había despedido.
-¡Señores! Vamos a reconocer el terreno,
a ver si podemos recuperar los cuerpos. Nos acompañarán
cuatro robots.
-¡Vaya!¡Estoy deseando joder al que se atrevió a atacarnos
anoche!- Sarca estaba encendido- Les voy a meter esto por donde les quepa-
dijo cogiendo un cañón de plasma (casi tan grande como él)
con un brazo.
-¿Qué se sabe de los atacantes?- Preguntó Hidalgo
mientras estaba preparando el traje.
-Absolutamente nada. Por ese motivo vamos a ir veinticinco, cinco iremos
de avanzadilla, el resto nos cubrirá, así como la infantería
pesada.
-¿Esos nenazas? Es posible que si vemos un bicho tengamos que cambiarles
los pañales.
-Poned cintas nuevas a las cámaras y aseguraos que las baterías
están bien, ayer perdimos todo contacto con el grupo en cuanto
entraron en el valle. Tenéis una hora para estar formados en el
hangar.
“Por fortuna el capitán no vino a despedirnos,
si lo vuelvo a ver es posible que acabáramos mal. Salimos el grupo
de avanzadilla, al final éramos seis, Sarca insistió en
estar con nosotros. Íbamos en dos hileras de tres, tras nosotros,
a unos cincuenta metros, iba el resto, formando una línea. Estos
iban flanqueados por la infantería pesada. Llevábamos los
trajes blindados, que nos dejaban muy poca libertad de movimientos, pero
eran muy resistentes.”
“En la entrada del valle dos bloque de unos seis metros de altura
dejaban un angosto pasillo para pasar, así que los robots se tenían
que quedar fuera.
-¿Qué es esto? Parece cristal- dijo Luis justo tras de mí.
-Pues mira hacia delante- Replicó Sarca.
“Lo que vimos nos quitó el aliento... Tras pasar los bloques
de cristal, entramos en el valle, formaciones cristalinas de los más
variados tamaños y formas tapizaban todo el desfiladero, formando
un conjunto de lo más espectacular.”
“Avanzamos con cuidado, mientras, poco a poco, el resto de mis hombres
se nos iba uniendo. Habíamos perdido el contacto con la base, incluso
con la nave almirante, allí había algo que interfería
las frecuencias, pero, al menos, nos podíamos comunicar entre nosotros.”
-Señor, no podemos pasar- La infantería pesada se encontraba
fuera.
-Quedaos ahí, acabamos de encontrar los cuerpos- Frente a nosotros,
a medio centenar de metros, se hallaban los restos de la patrulla, estaban
totalmente destrozados, a pesar de llevar el traje blindado.
-¡Mirad!¡que pasada!¡Nunca vi nada igual!- Las voces
admiradas de los soldados se multiplicaban, tanto que debieron picar la
curiosidad de uno de los pilotos de los robots, que disparó sobre
uno de los bloques.
“Cuando recuerdo esa escena parece como si fuese
un sueño, oímos el primer disparo, y, un instante después
todo el valle estaba “vivo”, todas las formaciones cristalinas
¡SE LEVANTARON! Y nos atacaron, yo, de pronto, caí al suelo,
al moverse la roca sobre la que estaba subido.”
“Tronaron los cañones, pero prácticamente no les hacían
nada, me levanté y ordené a la tropa que retrocediera, mientras
yo hacía lo propio.”
-¡Cuidado Armando, a las tres!, por la derecha venía uno
de aquellos seres directo hacia mí, los seis le disparamos, casi
a la vez, y lo único que conseguimos fue que saliese huyendo.
-¡Vámonos!- miré hacia donde estaba el grueso de la
tropa, aquellos seres los estaban destrozando, de pronto algo se me clavó
en el hombro. Por fortuna el traje se reparó inmediatamente, lo
miré con incredulidad mientras caía por la fuerza del impacto.
“Un dolor lacerante se derramó por el brazo y el pecho, fue
un segundo en el que creí perder la conciencia, pero no fue así,
ya que al momento empezaron a funcionar los nanorobots, estos son unidades
nanométricas de reparación, pequeños médicos
introducidos en nuestro organismo, en tal cantidad que son capaces de
sellar casi cualquier herida. Antes de cada viaje nos inyectaban unos
cuantos billones, y en el traje había muchos más, por si
faltaban.
-¿Estas bien?- Me preguntó Sara con preocupación.
-Sí, ¿Qué me disparó?
-Uno de esos seres, ya lo hemos puesto en fuga.
“Salimos del valle a toda prisa, aquello era una carnicería,
de los diecinueve que iban en retaguardia quedaban solo tres o cuatro,
que huían como podían, la mayor parte de esos seres se habían
centrado en los robots, dejándonos un poco de lado, así
conseguimos salir. Dos de los robots ya habían sido destruidos,
cuando pasamos a su altura el piloto de otro saltó, usando el eyector
para escapar, mientras los seres aquellos destrozaban lo que quedaba del
robot. El último se intentaba defender de la horda que le atacaba,
aunque sin demasiado éxito.
-¡Base!¿Me escucha?... ¡BASE!¡No responden! –Mientras
corríamos íbamos disparando a todo lo que se movía.
-¡No me extraña!-la voz de Sara se escuchó en el intercomunicador-¡Mira,
está siendo atacada!
-¡Por todos los... ¡ -Esos seres habían entrado por
las ventanas del complejo.
-¡Nave almirante, aquí equipo de tierra!
-¡Adelante equipo de tierra!
-Envíen las naves para recogernos, harán falta al menos
cuatro- en el exterior del complejo se apiñaban un centenar de
personas, luchando desesperadamente por su vida- dense prisa, estamos
siendo atacados por un número muy superior de enemigos.
-Negativo, solo tenemos una nave, el resto están ahí abajo,
en cuarenta segundos pasarán por sus coordenadas a recogerles.
-¡Maldición!- Mi arma se había descargado, entonces
me alegré de tener siempre a mano mi “reliquia”.
“Tres de aquellos seres se abalanzaron sobre nosotros. Mirándolos
tranquilamente eran “bonitos”, parecían la típica
foto del cuarzo, solo que tenían muchos apéndices, tremendamente
afilados, que les salían por todos lados, y se movían a
una velocidad endiablada, lo que hacía que fuesen letales.”
“Conseguimos rechazarlos con dificultad, cuando descubrí
que tenía uno a mi lado, perdí pie y caí al suelo
mientras disparaba, no acerté. Aquello se puso sobre mí,
y uno de los apéndices se aferró al cristal del casco. Por
fortuna estos trajes tienen doble cristal, ya que lo disolvió.
Le disparé a bocajarro, arrancando un buen pedazo.”
“El ser intentó huir, pero a pocos metros de mí se
quedó inmóvil.”
“Tras un instante para recuperar el pulso intenté ponerme
en pie, pero descubrí que no tenía piernas, ese ser me las
había cortado con una rapidez y una limpieza increíbles.”
-¿Estas bien armando? -Me preguntó Sara interponiéndose
entre los seres y yo..
-Creo que sí...
-¡No me vengas con mariconadas!- La voz de Sarca se escuchó
en el auricular- ¡Vaya! ¡Parece que has perdido pie! jejeje
–me cogió como un saco de patatas y salió corriendo
mientras Sara nos seguía cubriendo la retaguardia.-Vaya con tus
hombres, han pasado de ti ¿Qué les has hecho?
“Aún estaba en estado de shock cuando miré a mi alrededor,
junto a mí solo estaban Sarca y Sara, el resto habían huido
hacia el punto donde iba a aterrizar la nave. Una bola de fuego cayó
del cielo, deteniéndose a pocos metros del suelo, la nave aterrizó
un instante después. Disparé a una de aquellas cosas que
se había acercado demasiado, dándole de lleno y esparciendo
sus trozos por todo el suelo.”
“Entramos en la bodega de carga, e inmediatamente la nave alzó
el vuelo, Sarca me colocó en un asiento y me puso las barras de
protección.”
-¡Piloto a pasaje!¿Cuántos sois?
-¡Siete!- En ese momento advertí que el piloto del robot
subía por la rampa de carga- ¡Perdón, ocho!
-¡Que dos se pongan en los cañones, vamos a por más!
Bruscamente la nave giró, ascendió, y descendió.
Un instante después se abrió de nuevo el portón,
precipitadamente entraron en la nave los soldados que estaban más
cerca, mientras Sara y Sarca hacían tronar los cañones de
los laterales de la nave y mantenían a raya a los seres que se
le acercaban.
-¡Arriba, arriba!- Dijo Philip, indicando así a los pilotos
que la bodega estaba llena.
Ascendimos a toda velocidad, es extraño, pero excepto en el momento
en que me caí, que me sentí desorientado, ni me había
dolido las heridas, ni me había mareado, ni siquiera me había
sentido mal.
Estaba meditando cuando se acercó Sarca con una sonrisa de oreja
a oreja...
-¡Que pasa tronco!,¡Jajaja! –El tono desenfadado en
que lo dijo hizo que me riera- Parece que el “Señor humano”
va a tener unas piernas nuevas, jejeje, di que te las pongan de la nueva
aleación...
-Puedo ponerme otras humanas- La verdad es que el humor negro del soldado
me gustaba, me caía bien.
-¿Y perderte tres semanas de trabajo? No merece la pena, la rehabilitación
es muy larga, con las mecánicas antes de volver a la tierra ya
las sentirás como tuyas. Y ya que hablamos de implantes, podías
aprovechar para ponerte el dichoso transmisor y dejar de jodernos a los
demás con la estática.
-De eso nada, es mi deporte favorito... ¡Ups...! parece que hemos
llegado.-La puerta se abrió de golpe.
-Rápido bajad, voy a intentar rescatar a algunos más de
ahí abajo.-La voz del piloto denotaba urgencia.
“Me montaron en una camilla y me sacaron de la nave a toda prisa,
bajamos unos quinientos, y a mi alrededor contaría unos treinta
hombres, había sido una masacre. Tras la desinfección me
llevaron a la enfermería, donde me esperaba la médico.”
-¿Cómo te encuentras? –La médico empezó
a cortar el traje con un bisturí láser.
-Creo que esta noche dormiré a pierna suelta- respondí con
una sonrisa.
-¡Vaya! Parece que estas de buen humor, eso es buena señal,
a ver... las heridas se han cerrado bien... ¿Tienes mareos?
-No, ni náuseas. No llegué a perder el conocimiento.
-Bien, a ver... Tensión y pulso normal, reflejos normales... todo
normal. Ahora la pregunta del millón ¿quieres piernas mecánicas
o naturales?
-Naturales.
-¿Sabes los inconvenientes? Tardarán casi un mes en hacerlas,
y luego son de cuatro a seis semanas de rehabilitación.
-¿Y las mecánicas?
-A las pocas horas ya estarás andando, y en una semana como mucho
tendrás control total sobre ellas.
-Pues entonces las mecánicas, si hay de aleación de kloder
mejor- El kloder era una mezcla de titanio, kevlar, y dos materiales extraterrestres,
esta aleación era el material más duro que existía,
y era muy ligero. Lo único malo es que era muy caro.
-Creo que si hay, pero tendré que pedir autorización...
-Vale, si el problema es económico incluye en el informe que la
diferencia la pago yo.
-¿Si?, tienes una llamada- Al parecer tenía implantado un
comunicador.- Ponte esto- Eran una especie de gafas, solo que en vez de
cristales tenía un pequeño emisor de haces de luz, estos
iban directamente a la retina, así veías directamente al
interlocutor como si lo tuvieses delante.
-¡Teniente!
-¡Dígame capitán!
-¡Deme su informe!
“Conté todo tal y como había sucedido”-¿Y
el piloto del robot?- pregunté después de contar mi versión.
-Aquí estoy teniente.
-¿Qué pasó?
-Cuando oímos las exclamaciones de los hombres el cabo decidió
que quería ver lo que tanto les emocionaba, y disparó sobre
las rocas... Entonces ocurrió algo increíble, empezaron
a salirles apéndices por todos lados, y nos atacaron.
“Usando toda nuestra potencia de fuego conseguimos eliminar a los
dos gigantes que nos atacaban, aunque estos consiguieron eliminar al robot
del cabo, una horda nos atacó entonces, retrocedimos como pudimos,
estos eran más pequeños, pero mucho más ágiles,
luchamos y eliminamos a muchos, pero nos superaban en número. Yo
tuve que saltar cuando mi robot fue destruido. Y entonces corrí
hasta la nave de rescate como nunca lo había hecho.”
-Tan solo ha habido treinta y dos supervivientes...
-¿No pudo recoger la nave a ninguno más?-pregunté
al capitán.
-Deben tener algún antiaéreo y fue derribada, iba cargada.
Uno de sus hombres trajo muestras de esos seres, los resultados indican
que están compuestos principalmente de silicio, el líquido
interno parece ser una disolución de silicio en ácido.
-¿Habéis visto las grabaciones?-pregunté
-Si, parece que son más vulnerables a los impactos, habrá
que volver con otro tipo de armas. De todas formas por lo pronto vamos
a arrasar toda la zona con misiles de implosión.
-¿Qué les pasó a los cañones automáticos?
No vi que ninguno disparase...
“El capitán se giró y miró a un operador que
estaba conectado al ordenador, tenía un conector IA-28015 tras
la oreja, este introduce los datos directamente al cerebro, y los de este
al ordenador.”
-El ordenador no los reconoció como peligrosos, estoy introduciendo
los nuevos datos, pero es complicado, hay multitud de formas distintas
en las grabaciones.
-Bien, con esto doy por concluida la reunión... Mejórese-
el capitán cortó la comunicación.
“Una sacudida me despertó, otra, otra... parecía que
nos atacaban, las sirenas sonaban por toda la nave. Al poco rato llegó
la doctora.”
-Intenta levantarte.
-Pero hace menos de una hora que me las pusiste...-La operación
había sido rápida, anestesia local, abrir las heridas, colocar
las piernas e inyectar nanorobots y microrobots especializados en bioimplantes.
-Teóricamente ya te puedes mover, inténtalo.
-¿Tan urgente es?
-Estamos siendo atacados, los compartimentos junto a la enfermería
han sido dañados, y ese panel no creo que dure mucho.
-¿Y los robots reparadores?- Pregunté mientras me levantaba,
las nuevas piernas parecían a simple vista totalmente humanas,
no se notaba ni el punto de la operación. Me tambaleé intentando
buscar el equilibrio perdido, la doctora me sujetó.
-¿Cómo estás armando?- Preguntó Sarca, que
acababa de llegar.
-¡Vaya!¡Piernas nuevas!¿No te sientes como un niño
con zapatos nuevos? Jejeje- con su habitual buen humor se puso a mi lado
mientras me sujetaba cuando casi me caigo.
-Vamos, que pareces un crío balbuceante.
“Salimos y cerramos esa zona de la nave, la luz roja iluminaba los
pasillos mientras cruzamos la nave hacia el puente de mando.”
-¿Qué pasa Sarca?
-Solo sé que nos han atacado, ya sabes que a la tropa no nos dicen
gran cosa.
“Entramos en el puente de mando, se veían las naves nuestras
atacando a lo que parecían trozos de hielo”.
-¡Se mueven muy rápido señor!-Las voces de los pilotos
se escuchaban entremezcladas.
-¡Los detectores automáticos no funcionan!-otro piloto.
-¡No desprenden calor!-otro
-¡Me han alcanzado!
-¡Malditos!, ¡Inra ha muerto!
-¡Y Cóleman también!
-¡Acabo de derribar a uno!
-Aquí nave almirante, alejadlos de nosotros, vamos a partir, alcanzadnos
cuando acabemos de acelerar.
-Recibido, haremos lo que podamos.
-¡Vaya! Veo que ya te tienes en pie- El capitán parecía
asustado- Mandamos un misil al planeta para destruir todas esas cosas,
y del anillo exterior empezaron a salir muchas de esas naves, sus disparos
consiguieron atravesar nuestros escudos sin dificultad, dañando
el fuselaje de la nave.
-Si, y teníamos puestos los tres escudos, el de inercia, el de
energía y el magnético- interrumpió el almirante.
-¡Joder! ¡si parecen solo jodidos pedazos de roca!- comentó
Sarca
-Vamos a regresar a la tierra, tenemos que informar de esto.
“La nave aceleró de inmediato, casi caigo al suelo de la
inercia. Tras despedirme del capitán me fui directamente al hangar
a esperar a que regresaran las naves.”
-Deberías descansar, casi no consigues mantener
el equilibrio.
-Tengo que hablar con los pilotos- Sarca parecía preocupado por
mi salud- no te preocupes, estoy bien
-Espero que vengan pronto, tengo que ir a hacer una visita....
-¿Casualmente a la zona femenina...?
-Jejeje, ¿Y si morimos? Nunca me perdonaría no haber hecho
lo posible por dar el último consuelo a una compañera- me
respondió con una sonrisa pícara.
-Pues no voy a ser yo quien te entretenga, vete que ya me las apaño
yo solo.
-Por cierto, hay un par de “compañeras” que no les
importaría hacerle un favor a cierto teniente...
“Creo que en ese momento toda la sangre se me fue al rostro”-
Será mejor otro día, hoy seguro que ni encuentro mi mano
derecha.- le respondí mientras intentaba que mi voz saliese firme.
-Como quieras. Me voy, si necesitas algo ya sabes donde encontrarme.
“Al cabo de un buen rato llegaron las naves, solo
tres, me extrañó el escaso número, así que
cuando presurizaron el hangar me dirigí a los pilotos.”
-Hola ¿Cuántos salisteis?
-Una treintena, pero nos superaban en número
-¿Qué pasó?
-Realmente no lo sé, se nos ordenó salir, y al momento nos
vimos rodeados por una nube de esas cosas, al principio pensé que
nos habíamos metido en uno de los anillos, pero empezaron a atacarnos,
nuestros escudos no detenían sus proyectiles, y lo que es peor
aún, nuestros cañones láser y de plasma no les hacían
nada, incluso los de la nave almirante eran inútiles contra esas
cosas.
“Para colmo nuestros sistemas de localización tampoco los
detectaban, así que apuntábamos manualmente, no sabes lo
difícil que es acertar con un misil a un blanco móvil sin
el sistema de rastreo y seguimiento. Sus naves son muy ágiles y
rápidos, aunque en velocidad punta les ganamos.”
“Me enseñó su caza, en la cola tenía varios
impactos, los agujeros eran del tamaño de un puño. En uno
de estos sobresalía un trozo de cristal.”
-Haz que quiten eso de ahí y que lo lleven a analizar- Le dije.
-Vale.
-Nos hemos alejado del plantea y parece que nadie nos
sigue.
“Habían transcurrido un par de horas desde que salimos huyendo
y el capitán me había llamado a su despacho.”
-Los que sobrevivieron de tus hombres van a recibir la medalla al valor,
además el sargento y un cabo han muerto, si quieres proponer a
alguien...
-Quisiera que a Sarca se le propusiera para la medalla roja al mérito
guerrero, y también para sargento.
-Esa es la más alta condecoración, no creo que se la quieran
conceder.
-Señor, estábamos acosados como espero no volver a estarlo,
yo caí al suelo sin piernas, y él me llevó arrastrando
hasta la nave mientras entre él y Sara intentaban mantener a raya
a esos seres, creo que se la merece.
-Bien, lo intentaré.
-Y de cabo quiero proponer a Sara.
-Vale, ve diciéndoles que se preparen para el viaje, en dos horas
saltaremos.
-A la orden.
-¡Traigo buenas noticias!¡Vais a ser condecorados!-
les dije cuando llegué a los camarotes.
-Por mí se la pueden meter donde les quepa- Dijo Sarca- Me da igual
llevar una chapita colgada en los desfiles.
-A ti te he propuesto para la roja al mérito guerrero- al ver que
no cambiaba la expresión de su rostro proseguí- Es pensionada.
-Será un placer y un orgullo llevarla en recuerdo de este día-
replicó con una pícara sonrisa en la cara, mientras guiñaba
un ojo.
-Por cierto Sarca, desde ahora eres el nuevo sargento, Sara, eres la nueva
cabo.
-Gracias señor.
-Gracias Armando, ¿Por qué yo?
-Aún no es oficial, pero es solo mero trámite, y sobre el
porqué, tengo mis razones, entre otras ambos habéis demostrado
saber como actuar en combate, a parte de vuestra valentía, creo
que es motivo más que suficiente.
“Ahora preparaos para el viaje, en una hora aproximadamente nos
hibernarán”.
“Llegamos a la tierra sin contratiempos, el despertar
de la hibernación fue igual de horrible que el de la ida, me dolía
todo el cuerpo, excepto las piernas, que ya sentía como mías
de toda la vida. Vomité varias veces, y hasta que transcurrió
un buen rato no se me pasó el vértigo”.
-Tenéis una semana libre- Nos dijo el Capitán tras habernos
formado en cubierta- Estad localizables. ¡Teniente! Venga aquí.
-Decidme.
-Se le va a conceder el traslado a la infantería pesada, id a hablar
con el comandante Corvel.
-Bien, gracias- me sentía muy contento, siempre había deseado
estar en ese destino, aunque sabía que echaría de menos
a mis compañeros de la infantería ligera.
-Bueno Armando, nos vemos la semana que viene.
-No lo sé, parece que me quieren meter en la infantería
pesada. Si quieres puedo intentar que te metan a ti también.
-No gracias- respondió Sarca, y con tono sarcástico continuó-
a mí esas mariconadas no me van, Jejeje –y en tono más
serio prosiguió- prefiero contar con mi agilidad y mi destreza
que con el armamento contra estos nuevos adversarios.
-Ya viste lo que le hicieron a mis piernas, y el traje era blindado.
-Si, pero el mío está muy reforzado, procura no llorar mucho
cuando los de la infantería ligera os demos una patada en el trasero
a la infantería pesada.
-Jajaja, tendré en cuenta tus palabras.
-Adiós, espero que nos veamos, ha sido un placer servir a tus órdenes.
-Lo mismo digo- le estreché la mano y me fui a despedirme de Sara.
-Sara, me voy a la infantería pesada, muchas gracias por salvarme
la vida.
-¿Y no te volveremos a ver?- preguntó
-Espero que sí.
-¿Qué vas a hacer esta semana? Podíamos quedar algún
día...
-Tendrán que operarme para colocarme el conector...
-Esa operación es muy peligrosa.
-Ya, pero es necesaria.
-Cuando acabes llámame ¿Vale? Hasta otra.- se despidió.
-Hasta otra Sara.-le respondí, acto seguido me fui a hablar con
el comandante.
-¿Señor?
-Quieres entrar en la infantería mecanizada... ¿Sabes lo
que eso implica?, habría que ponerte un conector HS8000.
-¿El nuevo?
-Si, vas a tener un robot de última generación. Sabes que
es una operación muy delicada, hay que conectar todos los nervios
del cerebro al conector y uno de cada mil muere, mientras que uno de cada
cien tiene lesiones cerebrales irreversibles.
-Lo sé señor, me arriesgaré.
“Dos meses después ya estaba viendo el robot,
me metí dentro. Inmediatamente me reconoció, dos agujas
se conectaron al HS8000 que tenia instalado bajo la oreja derecha. En
ese instante perdí conciencia de mi cuerpo y pasé a ser
una unidad con el robot, todos los movimientos que yo quería hacer
los hacía él sin que en mi cuerpo se moviese un solo músculo.
Y veía a través de las cámaras instaladas en la cabeza,
aunque también podía utilizar las otras ocho repartidas
por todo el cuerpo.”
“Pero lo mejor de todo era el traje interior, un mono ajustado,
que te daba una gran movilidad, pero cuando sus sensores notaban una atmósfera
extraña, o ausencia de esta, de la columna vertebral y de la parte
trasera de los brazos y piernas salían unas bandas de un material
especial, y te cubría entero, de la parte de la nuca salía
una escafandra, así en centésimas de segundo tenías
un traje espacial completo, con una autonomía de dos días
de aire.”
“Había estado casi seis semanas desconectado del mundo por
la operación y la posterior rehabilitación, cuando regresé
al mundo real el batacazo fue bestial, todas nuestras colonias en el exterior
del sistema solar habían sido destruidas”.
-¿Por quien?
-Los Coolmar- Respondió Jonn, un teniente de la infantería
pesada
-¿Quiénes?
-Los mismos que te hicieron perder las piernas.
-¿Han venido hasta aquí?
-Parece que nos andan buscando para exterminarnos, no debió hacerles
mucha gracia que les atacáramos. De pronto dejamos de recibir señales
de las colonias más lejanas, las misiones de reconocimiento que
hemos enviado solo han devuelto imágenes de devastación.”
“Ha habido combates entre nuestras tropas y las suyas, pero tan
solo en un caso conseguimos resistir, aunque al final tuvieron que retirarse
y abandonar el planeta tras rescatar a los colonos que quedaban”.
-¿Cuándo embarcamos?
-Dentro de dos días viene una nave del sector 23 de Alfa centauro,
del planeta A-2398, la única que consiguió rescatar a los
colonos y poner en fuga a las fuerzas enemigas.
“Me moría de impaciencia por entrar en combate contra esos
seres, revisé mil veces el robot, y ordené que le incorporaran
armas como ametralladoras, lanza granadas, misiles, todos antiguos, y
que me quitaran los artilugios nuevos. También pusieron un dispositivo
de puntería por la visión, donde yo miraba apuntaban todas
las armas.”
“Tras nuestros informes las autoridades militares habilitaron unas
cuantas fábricas para crear armamento antiguo, pero el ritmo de
producción era muy lento, cuando vieron que la amenaza era real
empezaron a crear más fábricas, pero nos faltaban materiales,
y las colonias no enviaban suficiente materia prima, así que el
ritmo seguía siendo lento, por lo que solo algunos teníamos
armamento adecuado, el resto se tendría que conformar con esperar
en la tierra hasta que lo tuviese.”
-¡Sarca! ¡Me alegro de verte!¿Has
ascendido ya?
-¡Armando!- el soldado me dio un abrazo- ¡Vaya! ¡Parece
que la operación fue bien al fin y al cabo!, Sara estaba muy preocupada...
¿Ascendido? ¡Ah, te refieres a esto!- dijo mirándose
los galones de los hombros- ya ves, una tontería, fuimos a rescatar
a unas hijas de colonos de su virginidad... ¡y parece que lo hicimos
bien! Jajaja ... que, ¿Ya dominas tu cacharro?
-¡Por supuesto!¡Si soy capaz de andar y todo con el robot!
-¿Estas seguro? La última vez que te vi casi no te tenías
en pie.
-Ya, y tú no eras tan capullo- respondí con una sonrisa-
¿Qué tal son los bichos?
-¡Uff! Duros de pelar, pero con las armas de museo que llevamos
ahora aún se puede hacer algo, mañana partimos hacia Ganímedes,
allí y en Europa tenemos las dos bases más importantes tras
la de la luna. Lo más probable es que ataquen allí. Por
cierto, acompáñame, hay alguien que se alegrará de
verte.
-¡Sara! ¿Sargento?- Sara se giró,
puso cara de alegría y me abrazó, estampando un beso en
mis labios. Me quedé de piedra, nunca había pensado en ella
como mujer, sino como una compañera, de pronto percibí la
voluptuosidad de sus formas dentro del apretado mono. Y acto seguido toda
la sangre se me subió al rostro.
-Si, cuando ascendieron a Sarca a brigada a mí me ascendieron a
sargento.
-Supongo que no por los motivos que Sarca me ha comentado- respondí
sonriendo al recordar la explicación del militar.
-Imagino lo que te habrá dicho el borde este- contestó Sara
mientras le daba un puñetazo en el pecho a Sarca.
-Ten cuidado, te vas a hacer daño y no vas a poder ir a darles
una patada en el trasero a los bichos esos.
-No te creas tan duro.
-¿Quién está de capitán?- pregunté
interrumpiendo así el diálogo de besugos que me tenían
estos dos.
-Ha cambiado- Ante mi cara de incredulidad prosiguió- parece que
el capullo ese había jodido a bastante gente, y cuando bajamos
en el A-2398 fuimos atacados de improviso, y se encontró aislado,
mi escuadrón era el que estaba más cerca, pero tardamos
un poco más de la cuenta en llegar,-dijo con una sonrisa maléfica-
así que solo pudimos coger sus trozos e incinerarlos.
-Ya entiendo, os voy a dejar, tengo que preparar el robot.
-Te acompaño.
-Armando, me gustaría cenar esta noche contigo.
-Acepto encantado Sara- La sensual forma en que lo pidió encendió
mi pasión.
-Ya te dije que había alguna que se moría
por tus huesos- Me dijo Sarca cuando nos dirigíamos al hangar-
Tenía que haberme hecho caso, Sara es preciosa.
-Si, bueno... ¡Mira! Ese es mi robot.
-¡Joder!- Soltó un silbido de admiración- ¡Es
de los nuevos!
-Si, además le he modificado algunas cosas.
-Ya veo, el armamento no es el que viene de serie.
“Me monté en el robot y lo coloqué en su sitio en
el hangar.”
-¡Vaya! Tienes mucha soltura.
-Son los nuevos conectores, es como si me moviera yo, realmente la única
diferencia que noto es la altura.
-Mañana partimos, ahora te dejo, suerte esta noche con Sara.- dijo
con una sonrisa pícara.
-Gracias.
“Lo que ocurrió esa noche entre Sara y yo queda en la intimidad
de mis recuerdos.”
“Antes de partir al día siguiente formamos
en el hangar de la nave, toda la infantería ligera iba armada con
ametralladoras, lanzagranadas y otras armas de hace siete u ocho siglos,
mientras que los robots de la infantería pesada llevábamos
lanzamisiles y varios tipos de ametralladoras pesadas y cañones.”
-Muchos, la mayoría de vosotros no os habéis enfrentado
nunca a esos seres- el capitán explicaba la misión- y os
estaréis preguntando el motivo de llevar estas armas, resulta que
esos seres son inmunes a las armas actuales, de hecho un martillo les
hace más daño que un cañón de plasma
“¡todos habéis visto imágenes de esos seres!
Nos están exterminando sistemáticamente, en unos meses hemos
perdido todas nuestras colonias en el exterior, son muchos, y con una
tecnología que no entendemos, ni siguiera sabemos como funcionan.”
“Los expertos dicen que con las muestras analizadas son incapaces
de descubrir nada nuevo, así que lo único que sabemos es
que les dañan los golpes físicos. Nuestra misión
es retrasarles todo lo que podamos, mientras la tierra se prepara para
el asalto final.”
“Así que al final nos han dado orden de ir a Europa, junto
al complejo minero han habilitado otro para albergarnos. Procurad tener
siempre a mano los trajes, esos bichos atraviesan nuestros blindajes sin
dificultad, así que pueden entrar en el complejo en cualquier momento.
Con esto he acabado, iros preparando para el viaje.”- dijo dando
por finalizada la reunión.
“En dos días llegamos a Europa, nos instalaron
en habitaciones de doce personas, todo el perímetro lo rodeamos
de cañones y ametralladoras automáticos. Las naves las escondimos
en hangares bajo el hielo. La temperatura en el exterior era de 170 bajo
cero, lo que obligó a poner los cañones en unas torretas
que les aislaran de la temperatura.”
-Sara ¿me acompañas?-pregunté
-Encantada Armando, ¿donde vas?
-Quiero enseñarte una cosa.
“La llevé por los pasadizos del complejo hasta una pequeña
cúpula de cristal. La había descubierto por casualidad,
era un pequeño observatorio, y la vista era impresionante, daban
ganas de quedarse allí para siempre, mirando el movimiento de las
nubes de Júpiter, así como el arremolinado ir y venir de
la gran tormenta. A lo lejos se veía el sol, iluminándonos
con sus débiles rayos”.
-Es magnífica esta vista- me dijo Sara.
-Si, la descubrí por casualidad, estaba dando una vuelta y... pero
es un sitio peligroso, seguramente sea de los primeros sitios que ataquen
esos seres.
-Ya, por el cristal, ¿Sabes que tenemos pocas posibilidades de
salir de esta?
-Si, pero debemos retrasarlos lo suficiente para que se ultime el sistema
defensivo de la tierra.
-Son muy poderosos, tengo miedo de lo que pueda pasar...
“La besé en los labios, me respondió al beso mientras
me abrazaba con fuerza... un buen rato después yacíamos
desnudos en el suelo, mirando hacia la gran masa en movimiento que es
Júpiter.”
-Deberíamos volver- le dije mientras la besaba en los labios.
-Si, aunque dudo mucho que nos echen de menos- respondió mientras
se vestía- llevamos dos días aquí y parece que no
hay mucho que hacer.
-Ya está todo preparado, y no hay señal de esos seres, igual
tenemos suerte y han decidido que ya nos han “jodido” bastante.
-Lo dudo, son muy persistentes. No debimos atacar el planeta, ya que parece
ser que nos han tomado como enemigos peligrosos. No dejan a nadie con
vida cuando atacan.
“Salíamos de la cúpula cuando sonaron las alarmas”
-¡Maldición!¡Nos atacan!¡Cuídate, nos
vemos luego!-Le dije a Sara, y tras besarla me fui corriendo a por mi
robot.
“Salí del hangar, acompañado por unos quince hombres
de la infantería ligera, fuera se estaba luchando encarnizadamente,
las naves enemigas nos bombardeaban mientras los seres que habían
desembarcado nos atacaban”.
“Resulta extraño ver un escenario de lucha y no escuchar
ni un solo ruido, los cañones automáticos y ametralladoras
no cesaban de disparar, derribando algunas naves y causando numerosas
bajas entre los enemigos.”
“Sobre la luna de Júpiter se veía un enorme asteroide,
parecía un gran pedazo de hielo, pero era la nave enemiga, decenas
de nuestras naves la acosaban, causándole daños.”.
“El sistema que había instalado en mi robot funcionaba a
las mil maravillas, fue un placer ver saltar por los aires esas criaturas,
pero ellas también nos causaban muchas bajas, por cada una que
eliminábamos la reemplazaban dos. Los cañones automáticos
y ametralladoras poco a poco empezaron a dejar de funcionar ¡Se
estaban quedando sin munición!”
“Las acometidas de los coolmar eran cada vez menos fuertes, su nave
nodriza tenía serios daños. Empezaron a retirarse, así
que le perseguimos hasta que los expulsamos del perímetro de seguridad.”
-¡Volved al complejo!- la voz del capitán se escuchó
en los intercomunicadores de todos los que quedábamos, así
que nos replegamos, la base no podía quedarse sola, la retirada
podía ser solo un truco.
“Cerramos la bahía de carga, de los cinco mil hombres que
llegamos solo quedábamos setecientos, y tan solo una veintena de
cazas. Fui a hablar con el capitán.”
-Señor, estamos muy mal, hemos tenido muchas bajas- le dije
-Si, no estoy seguro de que podamos resistir mucho más, otro ataque
como este y nos barrerán de aquí, de todas formas si conseguimos
aguantar un par de días más podremos regresar, los preparativos
de la tierra están casi ultimados, aunque faltan muchas armas,
el ritmo de producción es demasiado lento.
-¿Hay noticias de Ganímedes?- pregunté
-Fueron atacados y no hemos recibido ninguna otra señal, la flota
que había en plutón ha sido atacada, tan solo un par de
naves ha conseguido huir, se dirigen a la tierra.
-Son preocupantes esas noticias, la mayoría de las naves estelares
se encontraban en esa flota... he ordenado que se recarguen los cañones,
pero el frío les afecta mucho, las torretas a duras penas consiguen
mantener la temperatura para disparar, unos pocos han estallado en este
combate.
-Ya estoy informado, nuestros sensores no detectaron las naves enemigas
hasta que las teníamos encima, vinieron rodeando el planeta.
-¿Cuántas naves atacaron a la flota?
-Uff, muchas, parece ser que más de un millar de naves nodriza,
y solo consiguieron destruir una decena.
-Creo que no tenemos muchas oportunidades aquí, deberíamos
retirarnos a la luna e intentar defenderla, esto está perdido.
-He enviado un mensaje a la tierra con nuestra situación, estamos
esperando la respuesta, yo pienso lo mismo. En la luna podríamos
hacernos fuertes y resistir, y con un poco de suerte igual les rechazamos.
-Bien, me voy a ver como están mis hombres.- dije mientras salía
de la sala de mando.
“Recorrí el hangar y me encontré
a algunos de los hombres que había mandado cuando estaba en infantería,
estaban optimistas, era la segunda vez que conseguían rechazar
a esas cosas y estaban seguros de la victoria.”
-¿Y el brigada Sarca?- pregunté.
-Pasa por reparaciones, creo que se dirigía allí.
-¿Y la sargento Sara?
-En enfermería.
-¿Qué le ha pasado?
-Parece que la hirieron.
“Me dirigí directamente a la enfermería, llegué
jadeando, con un nudo en el estómago, sabía que esto podía
pasar, pero siempre se tiene la esperanza de que al ser querido no le
va a pasar nada malo.”
“Al pasar la puerta de la enfermería vi a Sara encima de
una camilla, estaba pálida, y hablaba con el doctor”
-¿Cómo estas?
-¡Armando! Estaba preocupada por ti- una ancha sonrisa se dibujó
en su rostro- esos malditos bichos querían un recuerdo mío
y se llevaron mi brazo.
“Entonces me di cuenta del muñón que sobresalía
del hombro.”
-¿Estas bien?
-Perfectamente, dentro de poco me van a implantar uno mecánico,
dicen que para esta tarde ya estaré en primera línea de
nuevo... ¿Cómo ha acabado todo?
-Los hemos rechazado, pero hay malas noticias- le conté el resto
-Muy mal lo veo, creo que sería mejor replegarnos, es tontería
sacrificar vidas inútilmente.
-Lo siento, pero no puede estar aquí- el médico acababa
de coger los instrumentos para la operación.
-Bueno Sara, voy a ver como está Sarca, nos vemos luego- me despedí
con un beso y me fui a reparaciones.
-¿cómo andamos?¡Vaya!¡Parece
que te va a costar darme una patada en el trasero! Jejeje- la pierna de
Sarca tenía una gran fisura por la que se veía todo el entramado
de fibras de las piernas.-¿Eran demasiado duros esos bichos para
ti? Me parece que te estás convirtiendo en un blandengue.
-Las protecciones de mi traje no eran suficientes para todos los impactos
que recibí, pero intenta buscar al que me hizo esto- sonrió
mientras señalaba la raja de la pierna.
-Hay bastantes heridos, Sara ha perdido un brazo.
-Ya, no te preocupes, eso no es nada. Estamos mal, no vamos a aguantar
mucho aquí-dijo cuando le conté las novedades- espero que
tengan dos dedos de luces y nos manden regresar, aunque ya sabes, estos
capullos cuantos mas galones menos cerebro.
“Por la tarde el capitán nos reunió
en el hangar”.
-Están atacando la luna, regresamos a la tierra de inmediato.
“El pesimismo nos invadió a todos, con celeridad abandonamos
el complejo, cogiendo todas las armas que pudimos cargar, montamos en
las naves y salimos hacia la tierra.”
-Acaban de atacar el complejo de Europa,-me comentó el capitán
cuando pasábamos cerca de Marte- Han ido destruyendo todas nuestras
colonias, las de Titán y Marte cayeron antes que la de Ganímedes,
dividieron sus fuerzas conscientes de su abrumadora superioridad numérica.
-¿Se sabe algo de la luna?
-Destruida también, pero esa les ha salido cara, casi ciento veinte
de sus naves nodriza fueron destruidas. Ya mismo llegamos a la tierra,
esperemos que sea a tiempo, prepare a sus hombres, todo el personal disponible
debe prepararse para la lucha, esta va a ser la batalla final.
-¿como estás Sara?- pregunté
-Bien, no sabía que esto era tan rápido, incluso siento
los roces, parece como si fuese el mío de toda la vida, exceptuando
que aún no controlo su fuerza.
-¿Te has enterado? La luna ha caído.
-Ya
-Prepárate, vamos a descender a la tierra, quisiera que en esta
batalla estuvieses a mi lado.
-Habla con Sarca, él divide las tropas entre los distintos robots.
-Voy a comentárselo, nos vemos luego- Me despedí con un
beso... la verdad es que Sara me importaba más de lo que yo mismo
quería admitir, y quería protegerla a toda costa.
“Sarca estaba ultimando los preparativos, ya le
habían reparado la pierna y trabajaba con velocidad y precisión”.
-Hola, quería hablar contigo- Le dije, pidiéndole a continuación
que pusiera a Sara conmigo.
-Iba a hacerlo, yo también iré, así me aseguro de
que no te metas en líos.
-Me encantará tenerte a mi lado de nuevo.
“Una voz metálica sonó en la nave”
-Atención a todo el personal, estamos en la órbita terrestre,
vamos a descender, todos a sus puestos.
“Rápidamente me introduje en el robot, al momento me vi rodeado
por una veintena de soldados, entre todos ellos en seguida reconocí
a Sara y a Sarca, por los galones. Un rato después se abrió
la compuerta, y bajamos, estábamos junto a la ciudad de Wonter,
capital del imperio, El capitán nos informó que era la única
que resistía, en un día aquellos seres habían destruido
incluso las ciudades submarinas y subterráneas.”
“Miré a mi alrededor, de la nave bajamos unos setecientos
y en la ciudad solo quedaban unos seis mil soldados. Ya habían
rechazado unos cuantos ataques, y el suelo estaba plagado de trozos de
cristal y restos humanos. De las tropas que se hallaban rodeando la ciudad
destacaban unos trescientos robots de infantería pesada y un centenar
de tanques.”
-Nos alegramos de veros, necesitamos toda la ayuda del mundo y parte del
universo- dijo un oficial al vernos llegar.
-Somos los que enviaron a Europa, ha caído la base y vinimos a
ayudar aquí.
-Nosotros somos de la armada, las dos naves que quedamos vinimos a luchar
aquí.
-Bien, voy a decirles a mis hombres que se relajen un poco y que esperen
nuevas órdenes.
“En ese momento sonaron las alarmas de movimiento, cientos de aquellas
cosas se abalanzaron sobre nosotros, por todos lados se oían disparos,
explosiones, gritos...”
“Mi grupo fue atacado por un centenar, usando toda la potencia de
fuego del robot, incluidos los misiles, y de la infantería conseguimos
rechazarlos, entonces me di cuenta de que estaban atacando la cúpula
de la ciudad.”
-¡Sargento!¡A la ciudad!- ordené mientras disparaba
contra los que estaban devorando la cúpula, eran muchos, y no fuimos
lo suficientemente rápidos, la mitad de la cúpula exterior
había sido destruida cuando conseguimos rechazarles.
“Antes de que nos diera tiempo a reponernos sufrimos otro ataque,
menos virulento que el anterior, pero lo suficiente para agotar nuestras
ya mermadas fuerzas”.
-¡Brigada!¡Recuento de efectivos!- le dije a Sarca.
-¡Siete Armando! Hemos perdido dos tercios de los hombres.
“Miré a mi alrededor, no quedaríamos ni mil quinientos
hombres, empecé a ver la situación desesperada”.
-¡Atención!¡Mas movimiento!- Gritó alguien por
ahí.
“Otro ataque, esta vez venían a por todas, parecía
que nunca se iban a acabar, miles de ellos poblaban la llanura ante nosotros,
avanzando rápidamente, esto era interminable.”
“Una de mis ametralladoras dejó de funcionar, me estaba quedando
sin munición, empezó a llover torrencialmente, enfangando
en pocos instantes el ya húmedo terreno, y levantando una bruma
que nos impedía ver bien a nuestros enemigos.”
“De pronto apareció uno frente a nosotros, y me disparó,
yo a mi vez le disparé, destrozándolo. Miré donde
había sentido los impactos, en pleno pecho sobresalían tres
trozos de cristal de color ámbar, pero no habían conseguido
traspasar la coraza.”
“Sonreí para mis adentros mientras buscaba otro objetivo,
de pronto el corazón se me puso a cien cuando me vi impulsado hacia
arriba, el sistema de eyección se había activado automáticamente
al sentir algún peligro en el traje, miré hacia abajo y
vi que el robot estallaba en mil pedazos”.
“Caí a unos cuantos metros de mis hombres, que se apresuraron
en rodearme.”
-¿Te encuentras bien Armando?- preguntaron al unísono Sara
y Sarca.
-Si, un poco desorientado, pero bien- respondí mientras me levantaba
y cogía un fusil de asalto que me ofrecía uno de mis hombres-
Vamos a intentar retroceder hasta la ciudad.
“Pero no pudimos, estábamos rodeados, Sarca se quedó
sin munición y se enfrentó con una de esas criaturas cuerpo
a cuerpo, al momento regresó con una especie de hacha de cristal
en la mano”
-No me la quería dar, pero una patada en el trasero ha hecho que
la soltara, Jejeje- dijo sonriendo.
-¡Cuidado!-grité, un enemigo atacó a Sarca por la
espalda, este se giró, mientras aquello le golpeaba. Uno de los
brazos del militar cayó al suelo. Una ráfaga de mi fusil
acabó con la criatura.
-¿Qué tal estás?- le pregunté
-Bien, un poco mareado, pero aún me queda otro brazo para machacarlos-
Entonces vi que también le habían disparado, alcanzándole
en el abdomen. La sonrisa de Sarca se convirtió en cara de incredulidad
cuando un borbotón de sangre salió de sus labios, manchando
la visera del casco por dentro, cayó de rodillas, apoyándose
en el brazo que le quedaba.
-¡Sarca!¡No!- hice un ademán de acercarme cuando mi
amigo levantó la cabeza y esbozó una sonrisa, mirándome
a los ojos. Un instante después estallaba, la sangre nos alcanzó
a todos- ¡Malditos!- la intensa lluvia limpiaba la visera de los
restos del militar.
-¡Huyamos!- Sara me agarró de un brazo y me sacó a
tirones de allí, una patrulla de aquellos seres nos perseguía.
De pronto Sara cayó al suelo, le habían disparado algo que
le había amputado una pierna. La cogí en brazos e intenté
andar, pero me hundía en el fango por el exceso de peso, así
que me dispuse a defenderme.
“Estábamos rodeados, disparé a los primeros que se
acercaban hasta que me quedé sin munición, la cúpula
interna de la ciudad había caído, no quedaba en la tierra
ningún sitio para nosotros.”
“Entonces caí al suelo, un intenso dolor me sacudió
el abdomen, me habían cortado en dos, el traje se cerró
y los nanorobots intentaron cerrar la herida, pero era demasiado grande”
“Noto como pierdo fuerzas por momentos, estoy tirado en el suelo
junto a Sara, a la que han asesinado, al menos ella no sufrió,
a mí me han dado por muerto, y realmente lo estoy, aunque todavía
me queda un resquicio de vida.”
“La lluvia resbala por la visera del casco, las nubes sobre mi se
mueven impulsadas por el viento, he programado el sistema automático
del traje para que envíe mis últimos pensamientos al espacio,
si alguien recibe esto quiere decir que ya he muerto, huid, no os acerquéis
a la tierra, ni a estos seres, sois la última oportunidad para
la raza humana. La avaricia hizo que destruyéramos la atmósfera
de la tierra y ha hecho que encontremos nuestra destrucción”.
“Sara cariño, noto que me debilito, en poco tiempo te seguiré
donde quiera que hayas ido”.
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